El relato de la ola de la vida de Natxo: “Todavía lagrimeo al pensar en esta ola”

“Cuando ya tenía mi línea, pensaba: ¿Qué hago aquí? Moriré aquí”, cuenta el surfista vasco. “Toda mi carrera se vio reflejada en esta ola”, agregó


Foto: Captura del video de Peter Clyne

Natxo González se surfeó la ola de su vida en el temido slab irlandés de Mullaghmore y compartió un poderoso relato sobre cómo se fue dando el segundo a segundo sobre la misma.

Comenzó diciendo que: “Esta es la ola de mi vida. Toda mi carrera, todo el conocimiento que he acumulado a lo largo de estos años, representado en esta ola”.

Natxo ha bajado olas gigantes en todo el mundo, Hawái, Puerto, Nazaré. Pero está seguro que esta es “la ola”.

“Tras dos horas de espera, me senté en el canal intentando averiguar por qué no podíamos remar hacia las olas realmente grandes. El mar estaba muy lento ese día y el periodo de la ola era alto, lo que probablemente explicaba eso. Simplemente no podíamos meternos bajo la cresta. Aun así, decidí intentarlo de nuevo”, comenó diciendo.

Y agregó: “Esperé un rato hasta que llegó esta enorme serie. Dejé pasar la primera. Cuando apareció la segunda, solo la miré de reojo. Si la hubiera mirado más tiempo, no habría entrado, ya que parecía gigantesca y más bien una ola para remolcar. Bajé la cabeza y remé con todas mis fuerzas. La ola me dejó entrar, me puse de pie e intenté navegar por la pared de la ola. Mi tabla se enganchó varias veces con las ráfagas del viento y casi me caigo mientras me aferraba con todas mis fuerzas”.

“Una vez abajo, tuve que tener muchísimo cuidado debido a las turbulencias. No se puede girar bruscamente en Mullaghmore. Esta ola crecía poco a poco y, cuando ya tenía mi línea, pensaba: ¿Qué hago aquí? Moriré aquí. La ola absorbió toda el agua del arrecife; intenté mantener la línea, pero había escalones y turbulencias. De repente, tras un gran escalón, la ola me engulló y supe que se acercaba el escupitajo. Unos segundos después, sopló con mucha fuerza sobre mi cabeza; no veía nada. Cuando por fin pude ver de nuevo, estaba volando hacia el canal…”, explicó ya dando un poco más de tranquilidad sobre su destino.

“Fue la ola de mi vida. Toda mi carrera se vio reflejada en esta ola. Una ola que los lugareños llaman la más grande jamás surfeada en Mullaghmore. Me llena de orgullo. Todavía lagrimeo al pensar en esta ola. ¿Qué opinas? El surf, en general, es un deporte individual, pero es imposible conseguir una ola así sin un equipo que te apoye. Gracias al apoyo de mi familia, mis patrocinadores y muchísimas gracias a la comunidad irlandesa por hacerme sentir como uno de vosotros, este es el mayor tesoro que guardo en mi corazón. Para siempre”, finalizó.

González estuvo un buen tiempo en recuperación de un golpe que se dio en la cabeza y que le causó mareos, pérdida de la visión pero principalmente una depresión de la que pudo recuperarse.

 

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