La amenaza es real

Si es que quedaba alguna duda; Thiaguito se enfrentó a las fieras y les ganó a todas; no hay techo para el argentino


Me acuerdo un campeonato que hubo en playa Unión, Chubut, hace unos años, una fecha del Nacional argentino que tuve la suerte de ir a cubrir.

A Martín, papá de Thiago, lo conozco hace mucho tiempo y ahí me lo encontré. Y en la clásica charla previa a entrar al agua, en una costanera al costado de los autos estacionados, estaba Thiaguito con un skate.

El enano tendría cinco años, más o menos. Estaba intentando un truco con los bancos que ahí había. Era un peligro… El banco era alto, la prueba no era fácil, había piedras, hacía frío, eran las siete de la mañana...

Yo era padre primerizo, hacía no mucho, y la conversación, siempre entretenida con Martín empezó a verse afectada porque por dentro pensaba “este pibe se va a matar”. Y el enano de repente se caía, lo intentaba de nuevo, se reía, se divertía.

Martín me charlaba como si no pasara nada y yo estaba temblando de que iba a presenciar un accidente.

Nunca pasó nada y por ahí terminó la charla.

Pero siempre me acuerdo de eso cuando veo la evolución de Thiago Passeri. El pibe no le tiene miedo a los rivales (en ese caso el banco), se divierte surfeando, es un loco super simpático y humilde, saluda a todos de igual a igual y le mete para adelante con una locura desenfrenada (perservera), como en aquella situación en el skate.

Podrán poner en la balanza si vale más el QS 4000 de ayer o las medallas del mundial. No es el punto de esta nota. Yo creo que como señal lo de ayer es enorme porque, como se ha dicho muchas veces, podés tener el talento del mundo y no saber o no poder ganar un QS.

Hay surfers que pasan toda una carrera profesional exitosa y nunca ganan uno. Thiago ganó uno con 17 años.

Pero lo otro: Mentalmente, ¿de qué estás hecho para que entrés al agua en Brasil con todas las fieritas peleando por la clasificación regional y te los comas crudos? Porque en buena parte de las series calientes Thiago ganó por robo.

Entonces, esta locura que es Thiago Passeri, lo que aye dejó claro, o dejó más claro todavía, es que no es solo un brillo juvenil, una promesa ni cosa parecida, es una bestia del hoy y del mañana que realmente amenaza a cualquier surfista.

Y sin meterme en aspectos técnicos detallados: Vuela, ataca con fuerza, carvea idem y viene escalando rápido la escalera de las olas de peso.

Todo está dado y ya tiene lo que necesita para subir ese camino QS – CS y CT. Yo lo creo perfectamente posible y por eso digo en el título que la amenaza es real.

Alguno podrá decir que era real antes del QS de ayer, puede ser… Pero bueno, ahora es más real que nunca.