Locales de Riyue Bay, la surf city china, denuncian que esta perdió el espíritu

Dicen que influencers, inversores y desarrolladores transformaron lo que era un tranquilo pueblo hippie en un centro turístico al que la gente va a mostrar en redes que “surfeó”


Foto de portada: Una ola cercana a Riyue Bay. En el tubo, Cristobal de Col. Por ISA/Watts

Lo mismo que se dice que sucede en Bali, Sri Lanka, Costa Rica y demás destinos surferos que ya fueron abarrotados por el desarrollo y la explotación turística, está sucediendo en la Surf City china de Riyue Bay, publica hoy el diario español El Mundo, en nota firmada por el corresponsal en China, Lucas de la Cal.

El pueblo de la izquierda perfecta que fue sede de varios eventos internacionales, QSs e ISA, en épocas previas a la pandemia que todavía se consideraban “aceptables”, ahora, según dicen los locales en la nota, ha cambiado su realidad.

Justamente, una nota de Surfline sobre Riyue Bay, con fecha 30 de septiembre de 2019, se pregunta: "China: ¿La República Popular de las olas vacías?"... Parece que ya no más, según la mencionada nota.

“La noche en esta pequeña Ibiza china gira alrededor de una calle paralela al mar donde prácticamente cada fachada parece competir por llamar la atención. Cafeterías, bares de cócteles, restaurantes, tiendas de surf, pequeños hostales, grafitis y tablas clavadas en las paredes.

En un local se escucha reggaeton; en el siguiente, electrónica; unos metros más adelante hay una fiesta con pop chino de fondo. Frente a las terrazas pasan jóvenes llegados de grandes ciudades como Shanghai, Pekín o Shenzhen que visten con esa estudiada informalidad que cuesta bastante dinero: camisetas oversized, gorras de marcas surferas, sandalias de diseño y tablas recién estrenadas”, escribe el autor.

Y cita a un local llamado Jay: "Antes esto esto era mucho más divertido y auténtico”, que cuenta que había fiestas improvisadas, alojamientos muy baratos y mucha menos vigilancia. "Hasta era fácil encontrar marihuana (…) Esto era un pueblo de pescadores y de hippies", cuenta.

El periodista relata: “Primero llegaron los influencers. Después los inversores. Y finalmente las multitudes. Con ellos también aumentó la supervisión de los negocios y la vigilancia policial”.

Otro surfer llamado Yang dice: "Antes venías aquí porque querías surfear. Ahora muchos vienen porque quieren hacerse una foto diciendo que han venido a surfear".

No obstante, hay quienes defienden la evolución y el aumento del turismo en Riyue Bay, señalando que la llegada de tantos turistas ha permitido que la gente del lugar tenga una vida mejor, trabajando como instructores de surf o en hoteles y comercios.