Me emociona lo sucedido

Una reflexión sobre 15 minutos que quedarán guardados para siempre en la historia del surfing latinoamericano


Cobertura especial presentada por Surf City El Salvador - Foto de portada: ISA-Sean Evans 

Los momentos grandes de la vida, se sienten en el aire y no precisan mucha comunicación. Hay una energía demasiado fuerte que te lo indica, una fuerza que te habla que es carente de palabras.

Ayer, luego de la serie en la que Miguel Tudela y Lucca Mesinas le ganaron a Ketut Agus de Indonesia, que hizo un puntaje menor al de Manuel Selman que había perdido en la serie anterior, la energía latinoamericana inundó el aire. A pleno.

No se necesitó hablar mucho. El presidente de la ISA que recibía sus informes oficiales fue dando los partes a cada uno de los involucrados y todos fueron atando cabos y luego estrechándose en un abrazo.

Se generó un momento que quedará guardado para siempre en la historia del surfing latinoamericano. Los chilenos llenos de alegría, los peruanos también, los ecuatorianos también, los argentinos también y todos festejaron juntos, no en entre ellos, en grupo. Recibieron una de las noticias más grandes de sus vidas y la mejor opción fue que el abrazo fuera grupal, que fuera latino.

Y estamos hablando de que entre todos los que por 15 minutos celebraron, estaban también surfers que habían perdido, que habían visto sus sueños olímpicos destrozados, pero la alegría de los que finalmente lo lograron era tan grande que se optó por festejar.

Y la alegría fue internacional: Daniella estaba feliz porque le dio su lugar a Mimi, Lucca dijo que cargó con Lele en sus series, que pensaba en él en este evento. Y Lele lo abrazó a Lucca, agradeció y bromeó que le daría lo que pidiera.

Me cuesta pensar en un grupo de humanos de distintos países, de cualquier región del mundo que arme una fiesta internacional como esa. El corazón latino es grande, es orgulloso, es lindo y es valiente. Sí, tenemos mil defectos, pero lo de ayer compensa mucho.

El bullicio duró 15 minutos, 15 minutos especiales donde todo quedó atrás: Pandemia, presión competitiva, rivalidades y un largo etcétera.

Cuando pasó, todo el mundo con tapabocas y a volver a lo suyo, pero el corazón cambió para siempre y se puso bastante más contento.