"No puedo creer lo rápido que sucedió todo. Tengo suerte de estar vivo”

El relato del argentino Alejandro Travaglini sobre cómo sobrevivió a un ataque de tiburón la semana pasada. "Sentí que algo mordía mi pierna izquierda y ahí comenzó la lucha", dice

Desde el hospital de Perth, Australia, donde fue atendido luego de ser mordido en dos ocasiones por un tiburón blanco, el argentino Alejandro Travaglini contó todo lo que sucedió antes, durante y después del ataque de tiburón que llenó la prensa del mundo entero.

En los siguientes párrafos sigue la transcripción de lo que le declaró en inglés al canal 7 de Australia.

“Hubo un avistamiento, más temprano esa mañana. Todos salimos del agua, lo miramos por un rato y parecía que se había ido.

La razón por la que todos volvieron al agua fue seguramente porque el tiburón había pasado a menos de un metro de la gente que estaba surfeando, en el momento, había unas 10 personas en el agua y nadie fue atacado… Pensamos que tal vez el tiburón no estaba hambriento en ese momento.

Salimos del agua, tomamos agua, comimos algo y todos comenzaron a volver. Pensé en hacer lo mismo, el tiburón se había movido, nadie lo veía, no había nada ahí.

Desde el hospital, el argentino contó en detalle lo que le sucedió en la mañana del lunes pasado.

Obviamente no fue la decisión correcta.

En determinado momento, ya en el agua, un amigo que estaba sentado a unos tres o cuatro metros se asustó por algo y dijo: ‘Ahí está’, y comenzó a remar alejándose del área. Yo inmediatamente comencé a hacer lo mismo, remé hacia la orilla, pero dos segundos más tarde sentí que algo me agarraba, mordía mi pierna izquierda y ahí comenzó la lucha”.

Consultado sobre cuán intenso fue el dolor de esa mordida, el argentino dijo: “Fue muy intenso pero creo que la adrenalina se apoderó de mí y el dolor no fue la principal preocupación. El modo supervivencia se hizo presente y en todo lo que podía pensar era en deshacerme de esa maldita cosa y llegar a la orilla.

Comencé a usar mi tabla como una especie de escudo, para evitar que me muerda, pero dio la vuelta y me mordió en la otra pierna. En ese momento comencé a gritarle y decirle que se vaya a la mierda. La tabla pareció funcionar, porque lo alejaba, creo que también tiré un par de golpes y todo. Lo último que me acuerdo fue que un amigo me dijo que me deshiciera de la tabla. Recuerdo ver el tiburón justo en frente de mí, abrió su boca, y todo lo que pensé fue en meterle la tabla ahí, sacarme el leash y nadar lejos.

Por suerte, en ese momento vino una ola exáctamente donde estábamos. Logré tomarla y bodysurfearla hacia la costa. Por suerte había otros surfistas que me ayudaron a salir del agua, aplicaron dos torniquete con las cuerdas, uno en la parte alta de cada pierna mientras que me arrastraban hacia la orilla. Bien por ellos, creo que si no hubieran venido a ayudarme la historia hubiera sido distinta.

Fueron muy eficientes, me pusieron en una tabla y cuando la gente vio lo que había sucedido corrieron a ayudarme y entre todos me cargaron colina arriba, algo que habría sido muy difícil sin ellos.

No puedo creer lo rápido que todo sucedió. Tengo suerte de estar vivo”.

En referencia a lo que le decía la gente en la costa, Alejandro contó: “Todos estaban intentando que me quede tranquilo y relajado, que conserve mi energía. Todos estaban bien organizados y el helicóptero vino rápido. Estoy muy agradecido por eso.

Fue un viaje largo en helicóptero, en ese momento estaba muy dolorido y muy sedado, los torniquetes se volvieron muy molestos y estaba pensando que si me dormía me iba a pasar para el otro lado. Mi cabeza no estaba bien en ese momento”.

Una llamada telefónica difícil: “Pen

Esa fue la ola que prácticamente le salvó la vida. La tabla, a la izquierda, fue la que le metió en la boca del tiburón, se sacó el leash y comenzó a nadar. Foto de Peter Jovic publicada en The Australian.

sé en ponerme en contacto con mi familia y asegurarme que sepan que los amo y que esperaba lograr pasar por eso. En ese momento yo me desvanecía bastante rápido por lo que no sabía si lo iba lograr. Un amigo llamó a mi compañera, fue una llamada difícil pero fue tranquilizadora hablar con mis hijos, mi madre, mi familia”.

Sobre volver al océano: “Es mi pasión, amo hacerlo y obviamente me gustaría hacerlo de nuevo. Estoy bastante seguro que lo haré nuevamente pero creo que habrá un fantasma de vez en cuando apareciendo en mi mente… Tendré mis pies fuera del agua la próxima vez.

Es un riesgo que todos tomamos, como caminar por la calle, hay autos por ahí y si no tienes cuidado te pueden golpear… Es asustador pensar que un tiburón puede venir a morderte, pero creo que las satisfacciones compensan el riesgo… Algunas veces… Solo vives una vez”.

Alejandro finalizó su entrevista agradeciendo a todos los involucrados en rescatarlo desde los que ayudaron en la playa, pasando por los operarios del helicóptero hasta los empleados del hospital.

Alejandro Travaglini es cargado por otros surfers antes de que venga el helicóptero y se lo lleve de urgencia al hospital de Perth. Foto de Peter Jovic publicada en The Australian

De acuerdo a lo que informó el medio especializado Stab, ayer Alejandro fue dado de alta y ya regresó a su casa. Otro siniestro tuvo lugar con un tiburón en la zona este martes en el oeste de Australia, lo que mantiene la situación bastante tensa en la zona.