Terminar bien un año tan malo: Diario de un viaje a El Salvador (si el test da negativo)

Entrega cero


Presenta Surf City El Salvador

¡Qué maravilla! Fui invitado a ir a cubrir y a trabajar como comentarista del Surf City El Salvador Latin Pro, la etapa final del ALAS de este año… O, la primera etapa de una vida que cambió fuerte para todos los humanos.

¿Qué es el Covid? ¿Cómo llegó a arruinar nuestras vidas? ¡Qué bicho de mierda!

Por suerte El Salvador decidió desafiar las reglas, o, podría decirse: Adaptarse a la nueva normalidad y hacer un campeonato de surfing internacional, con más de 100 de los mejores surfers del continente, generando una zona segura, libre de Covid para que se celebre surfing para el mundo entero.

Son gigantes las ganas de tirarme al agua caliente de El Salvador, en esas derechas que saboreé tantas veces. Son gigantes las ganas de comer una pupusa, de conversar con el conductor del taxi que me lleve al hotel, de saludar al conserje, de encontrarme con mi viejo amigo Jose que va a estar ahí, de encontrarme con todos los colegas de los campeonatos de surfing y de ver al que seguro será uno de los mejores torneos de surf del año.

Las ganas de laburar, por favor, de ser reportero de primera línea y no un scout de internet en puta cuarentena. De darle a los lectores lo que quieran saber desde el lugar donde todo estará sucediendo.

La situación casi me supera, la felicidad es tan grande, la emoción… La ansiedad me ataca, pero todo es tan bueno que mi amor por lo que hago me cubre y me envía a hacer lo que más amo.

Ya tengo reservado un test PCR para el sábado 5 de diciembre. Me hisoparán por primera vez en mi vida (vengo zafando) para testear si soy positivo al Covid-19, el micropersonaje más odiado del año.

Si no soy Covid positivo, y por ahora me siento relativamente bien, me iré el 7 de diciembre a las 4am, a la tierra de las derechas (que también tiene izquierdas -lean esta nota-).

Más allá de que necesito el trabajo (lean el editorial de que DUKE precisa de sus lectores para sobrevivir), y por más que amé estar bien cerca de mis dos hijitos todo el año casi sin salir del país, por más que amo estar en casita, hay un poquito de mi naturaleza que se acostumbró a viajar; hay mucho de mí que añora aquella normalidad, hay mucho de mí que quiere volver a la acción… Va a ser difícil no abrazar a todos esos amigos que no veo hace tanto.

Hay un pedazo de mí que necesita despojarse de los sucesos tristes que este 2020. Lavarme con agua bendita de El Salvador… Fue muy dura esa cuarentena, sin ayuda alguna, en pleno divorcio, en guardia y en tensión, cuidando a los enanos…

No tiene nada que ver con surf, lo sé, pero si me propongo hacer un diario de este posible viaje (si soy negativo al Covid) que sea honesto en todos sus aspectos.

Esperame El Salvador, salvame, El Salvador.

PCR, dame un negativo que me quiero ir por un ratito.