El podcast de DUKE con Eduardo Bolioli: “Yo no quiero pintar una ola, yo lo que quiero pintar es el sentimiento de surfear”

El artista y surfista que trascendió las fronteras del deporte sin perder jamás el gusto al agua salada es el protagonista de esta entrega


Con sus herramientas de pintura en una mano y la tabla de surf en la otra, un sueño y mucha pasión, Eduardo Bolioli llegó a lugares increíbles, conoció a varios de los referentes más importantes de la historia del surfing y se hizo un nombre como artista mainstream proveniendo del mundo del surfing, algo que no se da muy seguido.

Bolioli no se metió con su arte solo en casa de surfistas sino que también logró encantar a gente que nada tienen que ver con el mar pero fueron seducidos por su pintura.

“Todo el mundo estaba pintando olas con un surfista… Yo no quiero pintar una ola, yo lo que quiero pintar es el sentimiento de surfear, el cope de surfear”, cuenta mientras que mira uno de sus cuadros en la casa de su madre, en Punta Gorda, Montevideo en medio de una visita de un mes que hizo a su Uruguay proveniente de Hawái, donde reside.

Las vueltas de la vida lo llevaron, a un Eduardo que desde niño era apasionado por el dibujo, a vivir en Suiza de niño y en Estados Unidos luego, durante su adolescencia. Su padre era pastor metodista y el primer viaje fue para trabajar en la iglesia, el segundo escapando de la dictadura porque las vueltas de la vida hicieron que filtre información de los presos políticos al gobierno de Jimmy Carter.

Ambas travesías lo marcaron, en Europa conoció al skate y en Estados Unidos estudió arte con personajes influyentes y aprovechó para surfear.

Pero todos los elementos le cuadraron en Uruguay cuando un amigo le dijo que se iba a Hawái y lo invitó a ir con él. Un profesor de su universidad en Nueva York le preguntó qué iba a hacer en las islas: “Voy a pintar tablas”, le dijo.

En una isla en la que todo haole es rechazado, Eduardo recibió ese trato; al principio fue rechazado y tuvo que ponerse a trabajar en la noche, encargándose de las relaciones públicas de un boliche de Honolulu. En una celebración de la tradicional marca Blue Hawaii al conocido profesional e integrante del equipo, Mark Foo, le gustó una caricatura que Bolioli había hecho de él. Una breve conversación terminó con que Foo le presentó a Glen Minami y este lo contrató.

Esto y el resto se puede escuchar en otra edición del podcast de DUKE.