“Hoy en día prefiero tener a gente de verdad respaldándome y menos dolores de cabeza”

Entrevista a Marco Giorgi con una sesión de fotos épicas en una de las mejores olas de Brasil. Presenta Capi Bar


Nota patrocinada por Capi Bar. Todas las fotos: William Zimmerman

Como unos cuantos de los mejores surfistas del mundo, Marco Giorgi no tiene un patrocinador principal, pero distinto a todos esos tantos él ya no se preocupa demasiado, prefiere vivir más humilde y más tranquilo. Tiene el respaldo de varias marcas pequeñas y claro que no negará jamás negociar la punta de su tabla, pero mientras tanto, disfruta de la menor presión y de las cosas más simples.

Esas que son tan lindas como surfear un par de horas en Guarda do Embaú con poca gente en el agua y llevándose un tubo atrás del otro, fotografiado por su amigo William Zimmerman y rodeado en el aire por una de las más grandes leyendas del lugar y también hermano de Marco, Ricardo dos Santos.

Con las fotos como excusa DUKE intercambió algunas preguntas con la mejor tabla uruguaya en el QS, sobre los pasos que está dando, los que dará, la industria hoy en día y alguna que otra cosa más.

“(Guarda) tiene una salida de río bien poderosa que está siempre abierta y eso hace que pase mucha arena y siempre hayan banquitos nuevos. Para mí es de las mejores olas de la región, es una izquierda larga y más para el medio tiene derecha muy buena también, siempre con tubos”, cuenta Marco. Todas las fotos de William Zimmerman
“Lo que tengo ahí son recuerdos, son muchos, y muchos con él (Ricardo dos Santos). Me acuerdo con felicidad, no con tristeza de esos momentos. Obviamente lo extraño y se extraña, pero intento no ir para el lado de pensar lo malo que sucedió ahí”.
Así se ve un día bueno en Guarda do Embaú.

¿Cómo fue ese día en Guarda? ¿Cómo terminaste ahí?
Fue en invierno, creo que en agosto. Me había levantado de mañana a surfear y William (Zimmerman, el fotógrafo) ya me había dicho que los días antes había estaba bueno, pero el viento soplaba del sur y eso a Guarda no le gusta. Pero al rato, de la nada empezó a soltar un viento este, esos de calor, de las montañas y me acuerdo de que cuando lo sentí supe que el mar allá iba a estar divino.

Le mandé un montón de mensajes a mis amigos que me iba, les decía para ir y nadie me respondía, solo me respondían que mejor otro día o para ir a otro lado. Pero yo ya me estaba yendo, salí de casa a mil, siempre demoro 40 minutos hasta Guarda, pero ese día los hice en 25 y llegué y valió mucho la pena.

¿Cómo es Guarda en términos generales?
Guarda en invierno es un pueblito micro, que tiene un mercado, una panadería, un par de restaurantes ricos de comida tradicional y la verdad que cuando llegás a la playa es un cuadro por todos los lados donde mirás. Tiene una salida de río bien poderosa que está siempre abierta y eso hace que pase mucha arena y siempre hayan banquitos nuevos. Para mí es de las mejores olas de la región, es una izquierda larga y más para el medio tiene derecha muy buena también, siempre con tubos.

Cuando vas a Guarda debe ser inevitable pensar en Ricardo… ¿Cómo vivís esa pérdida tan grande?
Sí, siempre que voy a Guarda me viene Ricardo a la cabeza. Paso por la casa de la madre, por lo de los abuelos, hay unas fotos de él, paso por la casa que estaba construyendo cuando falleció. Hoy en día vuelvo y tengo una micro familia ahí, tengo amigos de ahí que los conocí por él. Lo que tengo ahí son recuerdos, son muchos, y muchos con él. Me acuerdo con felicidad, no con tristeza de esos momentos. Obviamente lo extraño y se extraña, pero intento no ir para el lado de pensar los malos momentos que pasamos ahí.

¿En qué etapa de tu vida dirías que estás ahora? No fuiste al Volcom Pipe Pro y es uno de los eventos que sabemos que te encantan. ¿Qué pasó?
Siempre uno creo que va aprendiendo y personalmente creo que he crecido mucho en los últimos años, como persona y como atleta principalmente. Estoy mucho más disciplinado, enfocado y sensibilizado arriba de la tabla.

Creo que estoy surfeando mejor que nunca y lo del Volcom fue una decisión que tuve que tomar, fue difícil porque es una etapa que me encanta, es una ola increíble y como estoy en un proceso de empezar el año y ahí los gastos son muchos para empezar el tour, gastos en seguros, obligatorios, inscripciones, pasajes y tablas.

La decisión fue clara, puse todo en papel y vi que si iba para Hawái no me iba a dar para hacer otras cosas que quería hacer durante el año. Todo tiene su lado positivo, se deja de hacer una cosa, pero se abren puertas para hacer muchas otras cosas, dentro de esas está mejorar mi estado físico. Cuanto más tiempo tenga en casa, más tiempo de pretemporada, entrenamiento y para prepararme. Hice cuentas y me pareció más inteligente poder ir a Australia y después a Chile con la cabeza más tranquila y poder comprar tablas y poder invertir en mi surfing, ir a Indonesia competir allá y si fuese a Hawái todo eso se me apretaría de una forma que tal vez sería imposible hacerlo y obviamente decidí hacerlo con la consciencia tranquila. Porque cuando vas a competir a un campeonato y tenés una tarjeta de crédito de 2.000 o 3.000 dólares en tu espalda es una cosa y cuando vas sabiendo que está todo bien, todo redondo, es otra cosa.

“Se puede dejar las competiciones, pero el profesionalismo no porque, no es por creerme, pero llegué a un nivel de surfing que podría dedicarme al surfing, a viajar, a hacer fotos, programas, pero decidí intentarlo en la competición”, dice Marco que en la foto encara otra buena en esa sesión solitaria en Guarda
“Personalmente creo que he crecido mucho en los últimos años, como persona y como atleta principalmente. Estoy mucho más disciplinado, enfocado y sensibilizado arriba de la tabla”, agrega.
“No soy una persona frustrada con el surfing, mismo, dando toda mi vida y no teniendo el retorno merecido, ya entendí que eso es una parte de ser atleta”, explica.

¿Se te cruza por la cabeza dejar el profesionalismo?

Creo que no porque es como que es mi vida, entonces lo que diría es que se puede dejar las competiciones, pero el profesionalismo no porque, no es por creerme, pero llegué a un nivel de surfing que podría dedicarme al surfing, a viajar, a hacer fotos, programas, pero decidí intentarlo en la competición. Podría dedicarme a buscar tubos o cosas así pero no quiero hacer eso porque quiero competir. Dejar el profesionalismo no porque es mi vida, es lo que sé hacer bien.

¿Se te cruza por la cabeza dejar de surfiar? 
Mucho menos todavía. No soy una persona frustrada con el surfing, mismo, dando toda mi vida y no teniendo el retorno merecido, ya entendí que eso es una parte de ser atleta, la vida de atleta no es fácil. Uno piensa que es fácil llegar a un nivel alto, pero no lo es, y la vida de atleta tampoco es fácil, es super competitiva y hay miles factores pesando y cosas que pueden pasar.

Con ese talento gigante, ¿en dónde encontrás el motivo por el cual hoy no tenés un patrocinio principal?
Uno es que la torta está mal repartida, o sea, están los millonarios y hay 50, 100 que se pelean por las migas. Empieza por ahí. Segundo me parece que las marcas de surf están en esa locura de lucrar, lucrar y lucrar y ganar más plata y empiezan a creer que no necesitan poner de vuelta en el surfing, piensan que ya pusieron plata en el surfing entonces no van a poder más o con que poner el mínimo ya es suficiente o que “le estoy pagando a un loco para que este en la playa todo el día surfeando”.

Si tenés una marca de surfing y dejás de poner dinero en el surfing, dejás de ser una marca de surfing, sos una marca de ropa, de lentes o de lo que sea y no tenés vínculo con el surfing con solo decir que sos una marca de surf. Y si no ponés, no hay nadie que te haga una propaganda real que lo que sos. Entonces creo que cuando tenés un vínculo o un representante te transformás en una marca de surf porque das de regreso al deporte y aparecés y existís y tenés esa representación.

Creo que eso es lo que falta, esa conciencia. En vez de invertir y poner plata que nos va a representar y llevar al exterior, piensan que esa plata se fue del bolsillo porque hacer ese trabajo no importa. Pasa con muchas marcas que dejan el core, dejan su esencia y pasa lo que pasa. El surfing estuvo muy a la moda y después no estuvo más a la moda.

¿Cómo ves al mundo del surfing en ese aspecto, el de los patrocinios, hoy en día, comparado con cuando empezaste tu carrera como profesional?
Creo que cuando empecé a competir eso que dije ahora era como que un poco más humano. En una época que no había Instagram y podías tener una tapa de revista increíble o tener una sección de una película, un laburo de un año filmando, viajando y metiendo huevo. En esa época había un respeto mayor.

Pero ahora con las redes sociales, que son una herramienta increíble, las marcas o los seguidores confunden un poco entre ser un modelo, ser un formador de opinión y ser un atleta profesional. Porque el atleta profesional tiene que jugar con ser modelo, ser inteligente y ser un formador de opinión, pero también tiene una postura de atleta. Creo que eso se pierde mucho y se transforma en algo muy común, fácil y transformar algo en una mentira que es algo que pasa todos los días cuando abrís un Instagram.

Ves gente feliz haciendo esto, haciendo lo otro, pero no es nada de eso, tiene filtros, mentiras y cuentos. Cada uno se inventa una mentira y se alimentan. Existe una confusión ahí. Capaz que las marcas ven eso como algo mejor. Solamente digo lo que, creo que alguien se preocupa demasiado con eso en algún momento la gente va a empezar a filtrar y darse cuenta que no es lo que quiere. También tener un número de seguidores no significa mucho, son solo números. Estoy comparando un poco los aspectos de patrocinios, obviamente se interesan por eso, pero no es todo. Yo lo veo que es un todo que hay que tener para obtener el patrocinio, pero hay marcas que ven de forma diferente.

 

“La torta está mal repartida, o sea, están los millonarios y hay 50, 100 que se pelean por las migas”, analiza el uruguayo.
“En vez de invertir y poner plata que nos va a representar y llevar al exterior, piensan que esa plata se fue del bolsillo porque hacer ese trabajo no importa. Pasa con muchas marcas que dejan el core, dejan su esencia y pasa lo que pasa”, agrega en referencia a la situación de la industria del surfing hoy en día.

De todos modos hay mucha gente que te apoya. El bar del Capi es una, ¿cuán importante fue su ayuda para estos años de patrocinio?
Hoy en día en vez de trabajar con una mega marca o una marca que sea distante que solo le importen los números, me hace más sentido trabajar con alguien que sea realmente un ser humano que te quiera apoyar por las razones verdaderas, que entiende tu sudor, esfuerzo y pasión y las comparte contigo. Para mí el Capi es eso, es todo lo que yo soy en forma de apoyo, entonces para mí la verdad que el respaldo que me da Capi, y no solo financieramente que es algo que me ayuda, como amigo es lo más importante y lo que más me copa. Hoy en día prefiero tener a gente de verdad respaldándome y tener menos dolores de cabeza y presión, y amigos que quieren tu bien que tener a alguien que solo quiere un número a fin de mes y siempre quiere más. Creo que el sudor, la inteligencia y la consciencia paga a fin del camino.

¿Qué pensás hacer de aquí en más? ¿Qué objetivos te planteaste para 2019?
El 2019 es un año que quiero surfear bien, mantener el nivel de surfing alto, seguir invirtiendo en mi propio surf y ganar un campeonato. Eso siempre es objetivo, ganar un campeonato. Mantenerme con la cabeza buena, sabiendo que es posible llegar a un nivel más alto, que es posible clasificarme. Mi objetivo es mejorar, saber que puedo, que se puede. Sino no estaría haciendo esto, se puede pero son cosas detalles que deben ser trabajos y con menos apoyo, con menos esto y menos lo otro. Uno sabe que si tenés 200.000 y tenés la cabeza en el lugar es más fácil.

Entonces el plan es seguir viajando a Noronha, a Australia, a Indonesia (siempre me hago tablas ahí o si no en Chile y siempre que estoy ahí tengo tiempo de producir algún video, algo de swell y de olas) y después capaz que voy a Europa a un par de 3000 que surgieron, a Portugal y después vuelvo, a Indo a estar un poco más y ahí voy a Chile y después a Ballito.

“El 2019 es un año que quiero surfear bien, mantener el nivel de surfing alto, seguir invirtiendo en mi propio surf y ganar un campeonato. Eso siempre es objetivo, ganar un campeonato”, dice Marco.
“Ahora con las redes sociales, que son una herramienta increíble, las marcas o los seguidores confunden un poco entre ser un modelo, ser un formador de opinión y ser un atleta profesional”, reflexiona Marco que en la foto está lejos del tema en cuestión.
Los colores del sur de Brasil tienen toda su magia. Los aéreos de Marco Giorgi también.