“La versión más corta de lo que básicamente llamo una experiencia cercana a la muerte”

Albee Layer relata su experiencia de supervivencia que causó conmoción en redes sociales. “Me gasté una vida en una suerte boba en solo dos minutos”, dice


Así describió Albee Layer en un posteo reciente en su Instagram, el golpe que se dio surfeando en Maui que casi le quita la vida:

“La primera ola fue una golpiza decente, pero la segunda llegó sobre mi cabeza después de haber tragado un poco de agua. Estuve debajo de esa durante un rato. Fue realmente violento y estaba tosiendo debajo del agua hasta el punto de sentirme que desmayarme era una posibilidad no muy lejana.

Cuando subí e intercambié miradas con (Kai) Barger y le dije ‘estoy bien’. Después me di vuelta para ver que estaba en el peor lugar posible y el pensamiento de ‘para morir aquí esto es exactamente lo que hay que hacer’ se me vino a la cabeza. Estar en frente de rocas de seis pies de alto fuera del agua sin saber cómo iba a ser la ola que estaba detrás de mí. Bucé debajo de otra intentando mantenerme lejos de la gran roca. Después, de alguna manera, terminé perfectamente seco después de la cuarta ola, lo que fue una bendición total.

Sabía que estaba fuera de una situación letal, pero supuse que haberme quebrado un pie o una muñeca cuando estaba en las rocas definitivamente era todavía una posibilidad -los brazos iban a bloquearme mi cabeza- y que me tuvieran que coser puntos parecía ser inevitable.

Salté perfectamente a la siguiente ola, me pegué contra unas rocas, pero nada demasiado fuerte. Luego me limpiaron para terminar sentado en las piscinas que se generan con el cambio de marea mientras temblaba como un a pánico de calma raro.

Vi a Barger que se veía petrificado remando frenéticamente hacia mí, vi a Jon spenser sacándose la remera mientras corría desde su cámara a ayudar y pude escuchar a Matt Meola, @robersonbrothers y a Elliot Leboe -el videógrafo de dron- que no les daba igual y les di la palmada del OK en la cabeza.

No quería verificar las heridas de mi cuerpo, pero cuando lo hice literalmente casi no tenía ni un rasguño. Todavía me sorprende cada vez que lo rememoro. Si hicieras unas 100 veces lo que yo hice creo que estarías un 10% bien y un 80% en el hospital por algo desde un par de puntos como hasta algo como una cirugía del cerebro y un 10% peor.

Me gasté una vida en una suerte boba en solo dos minutos”.