Surfista brasileño camino a ser declarado santo por el Vaticano

Guido Schäffer, "el surfista santo", fallecido en 2009, recorre los pasillos de la Santa Sede camino a la beatificación

Un surfista podría ser declarado santo por el Vaticano por primera vez en la historia. El carioca Guido Schäffer, también conocido como el "surfista santo", era doctor y un fiel devoto de la iglesia católica, sus seguidores han creado un enorme movimiento para que se lo beatifique por sus actos milagrosos.

Según informaron varios medios brasileños, el proceso ya se encuentra avanzado en el Vaticano donde deben comprobar que autor de un milagro o cura que no tenga explicación de la ciencia.

“Yo soy uno de los grandes milagros de Guido”, dijo Tatiana Ribeiro que contó que casi muere luego de una cirugía. Su madre soñó con una imagen de un joven que señalaba una imagen donde ella tenía una fístula. Ella se curó y años más tarde, su madre reconoció al surfista en una imagen de santo.  

El expediente de Guido Schäffer recorre los pasillos del Vaticano, camino a convertirse en santo de la iglesia católica.

En tanto, el padre Jorjão autor del libro El surfista santo, contó al portal UOL que “Guido era un San Francisco de Río. Él reunía grupo de jóvenes médicos de todas las especialidades para atender a los pobres de forma gratuita, rescataba la dignidad de las personas que vivían en la calle y atendía a los drogadictos”.

Schäffer falleció mientras surfeaba en Recreio dos Bandeirantes el 1° de mayo de  2009, en el aniversario de su muerte a principio de mes se hizo una celebración en la que se compartió información sobre el avance del proceso de beatificación.

De todos modos, este proceso puede durar décadas. Por un lado, porque el procedimiento se puede empezar a realizar después de que haya pasado un mínimo de cinco años de la muerte de la persona. También, se debe confeccionar una documentación para enviarla al Vaticano con pruebas de los milagros y el testimonio de testigos. En el caso del surfista, a fines del 2015, el cardenal arzobispo de Rio de Janeiro envió lo requerido al Vaticano.