Uno de los golpes más pesados de los últimos años, contado por su protagonista

El peruano Rodrigo Reinoso relató como fue que sobrevivió a una de las peores situaciones en las que se puede estar en Teahupoo gigante

Durante el swell pesadísimo del 28 de mayo en Teahupoo, además de que un barco casi es comido por Teahupoo, además de que Eimeo Czmark y Lucas Chumbo se metieron unos tubazos, el peruano de 24 años, Rodrigo Reinoso sobrevivió intacto a uno de los golpes más pesados jamás vistos.

Un buen contingente peruano estaba presente por ahí, con Jonathan Gubbins y Carlos Mario Zapata, entre otros, dispuestos a bajar bombas. Ellos fueron los primeros en compartirlo en redes con Rodrigo comentando lo sucedido.

Básicamente, y poniéndolo de una forma gráfica, Rodrigo hizo un floater en Teahupoo de panza, con un tubo cuadrado, gigante, de esos que nadie quiere (solo de tow in), pero, claro, no lo cayó heróico sino que comió se comió ese golpe en el que dijo que hizo unos 100 backflips y luego se comió dos olas más.

El golpazo fue tan fuerte y las fotos tan impactantes que llegaron a Stabmag, que lo entrevistó al peruano.

Rodrigo, que fue a Tahití por primera vez invitado por su amigo Gubbins, comenzó bromeando: “Meter el tubo está sobrevalorado, ¿por qué estar dentro si puedes estar arriba?”.

El peruano contó que su viaje inició con olas amigables de cuatro a seis pies, pero que cuando entró el swell el mar se puso “tan pesado como puede ponerse” y que varios locales ni se tiraron al agua.

Con una 6’8 abajo del brazo el peruano se fue al agua, en uno de los mares más pesados de los últimos años en Chopes. Como buscaba las intermediarias, dijo que se sentó con la banda que estaba en el line up.

“De la nada entró una serie gigante y todos empezaron a remar lo más rápido que pudieron. Yo no tengo experiencia en olas como esta por lo que pensé que podría hacer un pato. Le metí con todas las ganas pero no logré pasarla. Luego me enteré que debería haberme quitado el leash”, contó Rodrigo a Stab.

“Cuando me chupó la ola, fue como caerme de un balcón de espalda. Me comprimió muy duro, hice, probablemente unos 100 backflips”, agregó en la entrevista con Stab.

Contó que antes de ser chupado hacia el vació, tomó la bocanada de aire más grande que tomó en su vida y que por eso en la foto que tomó Jon Aspuru se lo ve relajado.

Luego del revolcón, salió a la superficie para comerse otra en la cabeza, una más grande. Las olas lo llevaron hacia la derecha de Teahupoo que, según dice Rodrigo, los locales le informaron que es el lugar más peligroso, pero finalmente logró alejarse de la zona de la muerte y el localazo Matahi Drollet lo recogió con el jet ski.

“Recuerden que yo fumo, bebo, no entreno. No tengo la más puta idea de cómo lo logré, especialmente sin usar un chaleco”, dijo Rodrigo.

Rodrigo no tocó el fondo y salió sin un rasguño. Su tabla no se partió, sus quillas sí, según sospecha por el poder de la compresión.

Debajo: Rodrigo mostrando su buen surfing:

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