“Volteé y me tiré una de las olas más grandes de mi vida, a puro pulmón, sin chaleco y con mucha fe”

La historia de Gabriel Villarán de una de las mejores olas jamás surfeadas en Todos Santos. “Aunque no llegué a la final, esa noche me premiaron con la ola mas grande del evento, frente a mis héroes”, cuenta

Presenta Vissla 

Los detalles de una de las mejores olas jamás surfeadas en la historia de Todos Santos fueron compartidos hoy por su protagonista, Gabriel Villarán en un colorido posteo de Instagram.

Todos Santos tuvo aquel olón de Taylor Knox en 1998 y este de Gabriel Villarán en 2009. Es difícil encontrar dos olas mejores en esa ola que las mencionadas.

“No sé bien por qué me invitaron a este evento, pero recuerdo que Gary Linden venía trabajando en un posible Big Wave Tour. Yo estaba en Hawái, disfrutando con mi novia, Andrea Dibos, esperando swells en Pipeline, hasta que llegó el terrible correo: ‘Todos Santos - Green Light!’”, cuenta Villarán en su posteo.

Y agrega: “A mis veintes me alucinaba invencible, ¡tenía buen físico y deseaba clavar mi bandera peruana en lo más alto! No la dudé y volamos a Los Ángeles con la misión de alquilar carro, recoger mi gun Super Brand y cruzar la frontera hasta Ensenada, México”.

“(…) Tuvimos el clásico meeting del evento y recién ahí me di cuenta del nivel, con pura leyenda viva: Garret, Skindog, Mel, Burle, Dorian, Healey, Wassel, los hermanos Long, Twiggy, Coco, Oscarín, Ramon. Dormí poco y casi de noche nos subimos al bote mas pequeño de todos, el viaje fue heavy, llegué al canal y en pocos minutos empezó el evento”, cuenta.

“Felizmente yo estaba en el cuarto heat, me sentía perdido, nunca había surfeado esa ola. Atiné a ponerme la lycra temprano y observar el heat previo desde el agua, Andre me dijo: ‘¡Agárrate la más grande!’. Antes de que termine el heat 3 observé a Greg Long en un ride espectacular, me quedé con esa lectura, dije: ¡Ahi tengo que estar!”, continúa Villarán.

“El pico del swell fue en ese momento, entraban cacanones. Mi primera ola con Dave Wassel fue sólida, la 9'6 se sintió bien, regresé al point y el horizonte se puso negro, remé por mi vida, pasé la primera y la de atrás era enorme. Los botes gritaban: “Go, go, go!”. Ese fue el punto de quiebre, me voltié y me tiré una de las olas más grande de mi vida, a puro pulmón, sin chaleco y con mucha fe. El ride fue de locos, controlar tremenda velocidad, meter el bottom, no caer, se sintió especial. Aunque no llegué a la final, esa noche me premiaron con la ola mas grande del evento, frente a mis héroes”, sentencia Gabriel.

“No hubo dinero de premio, solo por pasión y gloria”, concluye el peruano.