Algunas reflexiones sobre el polémico resultado de la primera fecha del circuito uruguayo

Apuntes de una final que sacudió a la comunidad de surfers del país


Foto de portada: USU/Borja Álvarez

El pasado 22 de septiembre de 2020, como hago habitualmente, trabajé como comentarista del circuito uruguayo de surfing profesional que tuvo uno de los finales más polémicos jamás vistos y hoy, tras una comunicación oficial de la Unión de Surf del Uruguay, que tardó en llegar, me parece pertinente referirme a esto.

De alguna manera me veo involucrado en esa polémica porque en la lectura de lo que sucedió en el agua, sin contar con puntajes digitados, sostuve, sostengo y sostendré que el ganador fue Francisco Morosini.

Habiendo dicho esto, debo decir también que por un problema técnico del momento no tuve en cuenta la primera ola de la serie, en la que Sebastián Olarte cierra una ola de tamaño con un ataque radical a una sección muy crítica de la ola (se puede ver perfectamente la equivocación en la transmisión en vivo). Eso fue un grave error de mí parte y por el mismo pido las disculpas que corresponden.

Reitero, de todos modos, que luego de ver el replay muchas veces y de recordar tácitamente (porque no aparece entera) la primera ola de Francisco Morosini, sigo considerando que él ganó la serie. Sostengo incluso que su primera ola perfectamente podría haber llegado a la escala de excelente, de 8 a 10 puntos porque creo que tocó todos los botones del criterio que hacen a una ola excelente.

Ahora, al César lo que es del César: Mi trabajo como comentarista se limita a eso. Y el de los jueces al de digitar puntajes. Esto es viejo como el agujero del mate, miles de veces sucede en eventos de primer nivel de la WSL.

Morosini dice en su carta que se merece un pedido de disculpas porque un juez le dio a esa ola 3,7 y 4,1 y yo creo que tiene razón. Esa ola, como dice él, ningún ser humano puede considerarla con ese puntaje… Pero de nuevo, los jueces lo consideran así y la USU también.

A mí me parece que fue un grave error el primero de haber puesto ese puntaje y el segundo de no haber pedido disculpas. Y agrego también: El de haber demorado tanto en responderle, llevando a que envíe tres cartas que recién hoy encuentran una respuesta muy difusa (prácticamente no responden un planteo claro: ¿Valió 3,7 y 4,1 esa ola?).

Me parece pertinente decir, y pecaré de inocente, pero lo creo, que por más garrafal error que se haya cometido, no creo que se hizo con maldad. Pienso que la tarea de los involucrados se hace con buena voluntad y ganas de que el deporte evolucione en el país.

Finalmente me parece que no hay que asustarse tanto de gente opinando. Siempre y cuando sea desde el respeto, cada uno ejerce su libertad de la manera que quiere y es libre de pensar como piensa. Esto también es más viejo que el agujero del mate.

Creo, y pecaré de inocente una vez más, que este error traerá un mejor juzgamiento a la USU y un mejor relacionamiento entre jueces y surfistas en el que, por ejemplo, se indique qué es lo que se está valorizando más cada día (al estilo del CT).