Algunos apuntes bastante chocantes sobre el documental de Andy Irons

Esto es lo que dijeron los primeros que pudieron ver la película más esperada de la historia del surfing


Advertencia: Este texto incluye fragmentos del documental que todavía no fue estrenado. 

El 2 de mayo se estrenará el más esperado documental de la historia del surfing, “Andy Irons, besado por Dios”. A unos días de su estreno, Tetton Gravity Research, la productora, compartió el filme pronto con algunos surfistas, amigos y periodistas de distintos medios angloparlantes.

De acuerdo a lo que concluyeron todos, la película, como puede verse en la gran cantidad de trailers que fueron alimentando las ganas de todos de finalmente verla, no ahorra intensidad, honestidad ni lágrimas.

El grupo de amigos y de cercanos a Irons cuenta con lujo de detalles los problemas de Andy con la adicción a las drogas, su bipolaridad y buena mayoría de las circunstancias que terminaron en su muerte el 2 de noviembre de 2010.

Muestra también la hipocresía que existió en su entorno, que encubrió en repetidas ocasiones los problemas enormes con los que Irons tuvo que lidiar durante prácticamente toda su carrera.

Empezando por 1999, cuando en un viaje a Indonesia el hawaiano confundió una línea de cocaína por una de morfina el día en el que celebraba su 21 aniversario. Irons estuvo muerto por ocho minutos, se puso azul y despertó más tarde en la sala de urgencia de un hospital de la ciudad puerto de Padang.

“Mi hermano pasó de estar jodidamente muerto a ganar su primer título”, dice Bruce Irons en el documental según publica The Inertia. “Si no era hierba, era bebida, si no era coca, un montón de coca y luego vinieron las pastillas, y esa es una difícil de dejar, eso fue lo que atrapó a mi hermano”, agrega, según publica MagicSeaWeed.

“Nunca quieren aceptar que mi hermano y yo éramos unos malditos monstruos. Créanlo o no, éramos manipuladores para conseguir lo que queríamos, especialmente si se trataba de drogas. Sabes, con estas pastillas te conviertes en un adicto pesado. Sé que estaban comandando mi vida y que lo hacían también con mi hermano”, agrega Bruce, según publica The Inertia.

Varias de las críticas citan el pasaje que la película hace en el Rip Curl Pro Chile, que se realizó en Arica en 2007: “Estuvo drogado el evento entero. Surfeaba sus series apenas llegando a tiempo y al llegar a la orilla las personas lo saludaban y le daban stickers con bolsas de coca adentro. Ganó el torneo drogado con cocaína y pastillas, como si nada, y, ¿sabés qué? No fue ni el primer ni el último torneo que ganó drogado”, cuenta Bruce, según escribe The Inertia.

La figura de Lyndie Irons brinda la versión más íntima y más dura del Andy menos conocido. Según señalan en la película, luego de su boda Andy desapareció por dos días y su recién declarada esposa andaba buscándolo.

La cosa se pone más pesada cuando Lyndie habla vivir con una persona bipolar y adicta a las drogas: “Él estaba muy confundido. No sabía qué hacer. Se sentó en nuestra casa por dos meses y no dijo una palabra. Yo le gritaba y gritaba y decía ‘dime que estás bien’. Haría lo que fuera para sacarle algo de adentro y no venía nada. Hasta que se fue una vez y ahí fue que me asusté. Recuerdo encontrarlo en un colchón, sin sábanas ni frazadas, apenas vivo. Siempre me dijo: ‘No te atrevas a decirle a alguien’, por lo que yo tenía que ir al supermercado y actuar como si todo estuviera bien y tenía a un esposo muriendo con heroína en mi casa. Viéndolo ahora deseo, pienso que estaba protegiéndolo, y de una manera no lo estaba haciendo, pero eso era lo que él quería”, consigna The Inertia.

En referencia a esto, a la culpabilidad de quienes lo rodeaban, Bruce dice en la película que “nadie puede ayudar a un hombre que se niega a recibir ayuda. Pero eso no significa que podemos eludir nuestra responsabilidad en fallar al acercarnos a aquellos que sufren o fallan en los sistemas de rehabilitación”.

 

Stab hace su crítica de la siguiente forma: “La producción no escondió nada, muestra imágenes inéditas, particularmente de Andy en Australia en 2009, con Occy, Parko y amigos luego de limpiarse y meses antes de su muerte. Los momentos más destacables de la película vienen de las entrevistas cándidas y honestas con Kelly Slater, Mick Fanning, Cory Lopez, Logan Dulien, Lyndie y especialmente Bruce, que en el momento de la película estaba sobrio y listo para la tarea de separar los hechos de la ficción.

Por el lado de Surfline, Nathan Myers escribe que le habría gustado ver más surfing y más risas en lugar de tanto llanto. Pero destaca que la historia de Andy es más grande que el surfing y que “Andy es más que un humano, es mitología en el surfing”.

Todos quienes participaron en la película declararon en los distintos medios citados que sintieron que se sacaron un gran peso de encima. Que le preguntaron a Bruce cuánto de la historia podían contar y que el hermano menor de Andy dijo que todo, que no había barreras.

La película que cuenta la verdadera historia de la vida y de la muerte de Andy Irons, se estrenará en Los Ángeles el 2 de mayo, en Hawái el 6 y en Nueva York el 10.

Todavía no se han informado las fechas de estreno en el exterior.