Análisis: La piscina en Japón y una oportunidad que puede llenar las arcas de la WSL

Conjeturas sobre el fanático intento de la WSL convencer al Comité Olímpico de que debe usar una en Tokio 2020


Hoy, medios locales japoneses informaron que en septiembre comienza la construcción de una piscina como la de Slater, como el Surf Ranch, muy cerca de la playa de Shida Shita, la del evento de surfing de los Juegos Olímpicos.

Se sabe que el evento olímpico se realizará en el océano, esto fue comunicado en cientos de ocasiones por la ISA, el COI y el comité organizador. Entonces, ¿por qué este sugestivo movimiento de la WSL? ¿Qué está tramando?

Por supuesto, como es normal de parte de esa empresa, no hay información oficial al respecto. Hay espacio para hacer algunas conjeturas.

La conocida piscina de Kelly Slater es propiedad, desde mayo de 2016, de la World Surf League. El tour mundial de surfing pertenece a una empresa privada, ZoSea Media y según ha trascendido no ha ganado mucho dinero encargándose de hacer eventos en el océano.

Con la llegada de una piscina capaz de dejar felices a los principales socios de la WSL, los mejores surfistas del mundo y a algunos fans, la WSL vio una oportunidad de negocio impecable: Un ambiente controlado, derechos de TV, horarios claros y la venta de entradas y merchandising.

Con la llegada del surfing olímpicos la WSL también vio una oportunidad de negocio impecable: El surfing por primera vez en la historia tendría el trato de los deportes de primera línea, aquellos asociados con contratos billonarios y no a una industria que no pasa por su mejor momento. Por eso, y en un acto que terminó siendo bueno para el deporte, cuando llegó la hora de presentar el surf al mundo olímpico la WSL y la ISA lo hicieron de la mano, bajo el liderazgo de la ISA, pero en son de paz.

Finalmente, con la llegada de una piscina a Tokio, donde se harán los Juegos Olímpicos, la WSL vio una maravillosa combinación de los elementos recién mencionados y, en lo que parecía algo imposible, lo que a Slater le llevó una vida, a la WSL le está costando un par de años: Construir esa piscina en un par de años (cerca de los ojos del movimiento olímpico y antes de que empiecen los juegos).

Por más que se sabe oficialmente que el surfing olímpico será en el mar, y que son muy pocas las chances de que la WSL convenza al COI, al comité organizador y a la ISA de que el torneo de surfing sea en la piscina, este acto de presencia no es una mala jugada si pensamos en la billetera de Dirk Ziff, el socio mayoritario de ZoSea.

Pensando a mediano, largo plazo, una vez que se confirme (si es que algún día sucede) que la piscina de Slater pasa a ser olímpica, todos los surfistas van a querer surfear en una, los equipos nacionales van a querer entrenar en una y por supuesto que las ciudades anfitrionas van a tener que tener una y por cada una de estas piscinas, habrá un buen negocio para la WSL.

Puede que esta sea la salvación que la WSL está buscando y puede que, de nuevo, por el bien de la billetera de esta empresa, en unos años, además de Juegos Olímpicos, veamos un tour mitad de etapas en piscinas y mitad en el océano.

Un tiempo atrás pensábamos que era imposible por ejemplo que una etapa del CT sea en una piscina, ahora basta con ir al calendario de la WSL y ver dónde se compite del 6 al 9 de septiembre.

Cobrar entradas es una parte del negocio de la que la WSL no se ve beneficiada. Los eventos en piscinas revertirían esta situación. En la foto: La zona VIP del Surf Ranch durante la Founders Cup, que costaba 1000 o 10.000 dólares para ocupar. Foto: WSL
Las entradas de 9800 dólares se agotaron para la Founders Cup.