Foto de portada: Esteban Bessonart

Frente a La Aguada, una de las playas más surfeadas del Uruguay, se puede ver a lo lejos una ola quebrando en el medio del mar, está a más de tres kilómetros de la costa. Se trata del Bajo Falkland que ha sido parte del imaginario colectivo de la comunidad surfera uruguaya durante varios años, ha sido también protagonista de charlas en asados y fogones y de historias místicas sobre todo lo que ahí sucede o podría suceder.

El misterio encontró un punto final el lunes pasado cuando se armó la expedición más preparada que se conoce a la ola. Con una lancha y una moto de agua un equipo de siete surfistas y dos fotógrafos pasaron el día surfeando en el Falkland.

Desde la orilla, donde tenía lugar la cuarta y última etapa del circuito uruguayo de surf, podían verse los puntitos allá adentro, bien lejos. No se sabía a ciencia cierta qué sucedía, el resultado fue histórico.

Luca Cohen, bajando una de las olas del día en el lugar donde usualmente se surfea de tow in. Foto: Fernando "Blue Dog" Almeida
Yanko bajando de tow una buena derecha (ver secuencia abajo). “Con respecto al tamaño es difícil de decir porque es una ola más oceánica con más masa y velocidad, por lo que tiene mucha más fuerza. Pero, por ponerle un número (risas), ¡estaba hermoso! Dos metros y medio en el set y esperábamos tres o cuatro metros. Por suerte dio para divertirse, emocionarse y pasar un buen momento en este paraíso”, contó Yanko. Foto: Esteban Bessonart

Giancarlo Giacoya, conocido como “El Yanko”, que ya ha hecho unas siete expediciones a la ola, contó que si bien esperaban agarrar olas de cuatro o cinco metros, la sesión dio su rédito porque “por fin” se logró registrar la ola de forma apropiada. “Para la posteridad y para que se sepa que realmente se puede surfear y que no es imposible, que está cerca y estamos dispuestos a hacer todo lo posible para ayudar que esto sea una realidad”.

La historia de esta aventura comenzó con un paulista surfer de olas grandes llamado Luca Cohen, pupilo de uno de los más pesados big riders de Brasil, Alemão de Maresias, que se vino a vivir a Uruguay. Como su sed de olas grandes no pudo ser saciada en la costa, buscó olas de outside. Una bastante obvia fue el mítico Falkland.

Según cuenta Yanko en una reunión en Indonesia supieron que este brasileño andaba buscando compañeros de tow y de fotografía. Se pusieron todos en contacto, él, su amigo fotógrafo de agua Diego Balestro y Luca. Ahí comenzó todo.

El asunto es que se iban hasta allá adentro de a tres, entonces para hacer el remolque del surfer a la ola, el fotógrafo quedaba varado en el medio del mar, jugado a encontrar la foto entre la corriente y un pico muy mañoso. Salieron algunas fotos que ni Diego ni Luca escondieron y publicaron en sus redes, pero ninguna registró la magia como el lunes pasado.

“Cuando íbamos de a tres en la moto, el fotógrafo quedaba en el agua. Recuerdo una vez que me quedé yo a las seis de la mañana con una cámara en el medio del océano flotando. Se me pasaron muchas formas de morir por la cabeza”, cuenta riéndose Yanko.

De izquierda a derecha: Agustín Barriola, el fotógrafo Esteban Bessonart, y Eduardo Fernández y la lancha que los llevó a más de tres kilómetros de la costa a surfear unas olas sólidas made in Uruguay. Foto: Fernando Almeida
Octavio Lorenzi bajando una buena con su longboard y necesitando cada milímetro de él. Al final de la sesión, el tablón terminó partido, pero el dueño se fue a la casa con una sonrisa de oreja a oreja. Foto: Fernando Almeida

Finalmente, la unión que se concretó el lunes pasado entre el primer equipo mencionado y el formado por Octavio Lorenzi de Punta del Este, dueño del barco, y sus amigos Edgardo González, Agustín Barriola, Alfredo Sosa y Eduardo Fernández, con los fotógrafos Esteban Bessonart (que tomó desde el barco) y Fernando “Blue Dog” Almeida  (que tomó desde el agua) terminó permitiendo registrar una histórica sesión.

Un muy esperado swell del sureste con viento del otro cuadrante, el mismo que hizo que se encienda el evento de olas grandes de Brasil, hizo funcionar el Falkland. Con un tamaño menor de lo que se esperaba, pero lo suficiente para mostrar su potencial.

“Por suerte no estuvo tan grande como esperábamos porque realmente nos dimos cuenta que en pila de factores no estamos preparados. Tenemos que estar atentos y a la altura de la situación para manejar cualquier tipo de imprevisto”, dijo Yanko.

A la hora de describir la ola y la cancha, cuenta que el lugar es muy grande y que quiebra distinto dependiendo del swell. Que hay tanto izquierdas como derechas, que son tubulares, que el poder es mayor porque las olas viajan con menos resistencia allá adentro pues es más profundo y de la nada se encuentran con un banco de piedra que con marea baja tiene dos metros de profundidad.

En esta sesión en particular hicieron tow in y el grupo de remada surfeó un poco más abajo. El destaque fue Luca una vez más, que dropeó de remada donde acostumbran surfear de tow.

“Fue muy lindo lo que se generó a partir del grupo. Ahora están como locos, pensando en cómo mejorar la impronta para la próxima vez que vayamos”, sentenció Yanko.

Luca Cohen bajando otra buena. Habiendo surfeado olas grandes por todos lados, el brasileño tuvo que buscar para encontrar tamaño y carne en Uruguay, finalmente lo hizo. Foto: Fernando Almeida
Luca en otra buena. "Me parece importante destacar el grupo que se forma a partir de todo esto, la emoción con la que queremos volver a darle. Hay que agradecer a Luca Cohen que fue quien hizo todo esto posible, enseñando las técnicas desde hace años y explorando los outers de Uruguay", dice Yanko sobre el brasileño. Foto: Fernando Almeida