La paradoja de la Founders' Cup

Se honra a los fundadores con un torneo que promueve todo lo contrario de lo que ellos buscaron


En la foto, arriba, los founders de la ahora WSL junto a la ahora CEO, Sophie Goldschmidt, y Slater. Por WSL/Morris 

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Se realizará este fin de semana en Lemoore, California a 200 kilómetros del océano más cercano, el primer evento abierto de la historia en la piscina de Kelly Slater, también conocida como el Surf Ranch.

Es un torneo por equipos "nacionales" -USA, Brasil, Australia, Europa y resto del mundo- y se llama la Founders' Cup (la Copa de los Fundadores del surfing profesional), según se explicó en nota publicada en el sitio de la WSL, los honrados son: Ian Cairns, Rabbit Bartholomew, Fred Hemmings, Randy Rarick, Mark Richards, Shaun Tomson y Peter Towned.

¿Qué tienen todos en común? O son legendarios profesionales y/o son organizadores de eventos y circuitos profesionales; seres fundamentales para la creación de la World Surf League como se la conoce hoy.

No son, ni nunca fueron devotos de los eventos por equipos (pese a que han competido o han sido parte de estos) como, por ejemplo, los que lleva adelante la International Surfing Association (que son parecidos a la Founders' Cup).

Hemmings cofundó la International Professional Surfers (IPS), creó el Pipe Masters y la Triple Corona, Rarick fue otro de los cofundadores de la IPS, que luego se convirtió en la ASP que creó Cairns y que después presidió Bartholomew durante los años en los que la relación entre la ASP y la ISA no era la más tierna.

Llama la atención que la World Surf League hoy intente honrar a sus fundadores con un estilo de evento del que ellos expresamente decidieron apartarse cuando comenzaron el surfing profesional.

Es como que le organicen una fiesta a Mick Jagger e inviten a una banda de cumbia a musicalizar la noche.

Definitivamente habría tenido más sentido que sean 10 surfistas arrancándose los ojos por el primer lugar y un cheque pesado y no un premio compartido en camaradería con los compañeros de equipo.

El torneo parece traído de los pelos, una excusa para finalmente usar la piscina de Kelly y probar la modalidad “estadio” y cobrar entradas que van de 300 a 9500 dólares y practicar para lo que traiga el futuro.