Una celebración por el regreso de las competencias presenciales de surfing

Consideraciones referentes a que en unos días vuelve el CT y el ALAS; ¿son los campeonatos tan importantes o es que nos hacen sentir un poco normales nuevamente?


Celebro el regreso de las competencias de la WSL y de ALAS, y lo hago con mucho más énfasis del que jamás pensé; es duro aceptar que los campeonatos a uno le hacen tanto bien, pero es así…

Quiero darme cuenta si es efectivamente porque me apasionan los campeonatos o si su regreso me hace sentir más normal en un año trágico que no tuvo nada normal.

Es bueno aceptar también que lo normal, que aquella rutina que permitía andar libremente por el mundo, que te dejaba abrazar gente y que no usaba tapabocas, era genial y que fuimos tontos en quejarnos tanto por estupideces.

Suelo ser crítico con la WSL, pero el esfuerzo atrevido de organizar un tour mundial en estas circunstancias es digno de apreciar. Más de uno dirá que tienen que hacer eso para sobrevivir pero la impresión que a mí y a mucha gente le da es que pierden dinero con la esperanza de que algún día los compren o que el surfing finalmente se transforme en mainstream (o las dos cosas).

Sea como sea, podrían, como hicieron en tantas federaciones internacionales de otros deportes, guardarse y no hacer nada. Y, por lo contrario, le metieron pa adelante.   

Fue un tanto inesperada la decisión. Estaba cantado que el QS no iba a regresar, faltaban pocos días para que “comience” la Triple Corona, un evento que mueve 100 surfers de 30 países y la WSL no decía nada… Y nunca lo dijo pero sí confirmó que el CT comienza.

Y tiene sentido porque la primera división es más fácil de controlar; son 48 surfers en total (32 hombres y 16 mujeres, fijos) moviéndose por el mundo, o más bien, viajando a Hawái en principio, rezando para que haya vacuna o que los destinos que sigan tengan las fronteras abiertas.

Y el comienzo no es para emocionar poco: Honolua y especialmente el Pipe Masters, el mejor campeonato del mundo en plena temporada hawaiana, con puntos en la línea, sin eventos inventados por equipos, o aquel patético circo en la noche brasileña.

Veo lo que fue el pasado y me emociono sobre lo que se viene, con Kelly y John John poniendo todo en la línea en Pipe.

Lo dicho también aplica a ALAS y al gobierno de El Salvador, que en lugar de achicarse frente a las circunstancias, repiten el gran evento que hicieron el año pasado. Con las miles de diferencias y los miles de cuidados pero con el título latino en la línea, dólares en juego y dándole de comer al hambre enorme de competir que tienen los surfistas americanos.

Encima en olas de calidad, en La Bocana, una de las olas más consistentes del mundo.

Más allá de que hay una segunda ola, más allá de que hay un montón de irresponsables que no respetan las medidas sanitarias, más allá de que vivir en esta nueva normalidad es una ruleta rusa, parece que las cosas van mejorando. No es menor, hay que celebrarlo.