«De ambos lados rompimos barreras y soltamos los preconceptos»

Entrevista a Joaquín Azulay sobre el último viaje de los Gauchos del mar a las Islas Malvinas; una aventura de mucho surfing y también mucha unión


Todas las fotos: Gauchos del Mar

Los hermanos Joaquín y Julián Azulay, conocidos como los gauchos del mar, emprendieron la aventura que más ataduras tiene con la historia reciente de su país cuando viajaron a principios de 2018 a surfear a las Islas Malvinas.

Territorio inglés desde 1833, las Malvinas fueron objeto de reclamo en distintas ocasiones pero en 1982 vivieron su punto más tenso, cuando cientos de jóvenes argentinos perdieron ahí su vida, en un intento que hizo un dictador de su país por recuperarlas una vez más.

Esa herida en la relación entre Argentina e Inglaterra jamás sanó y viajes como este muestran que esa distancia es tal vez más cercana de lo que se cree.

El viaje a las Malvinas de los gauchos resultó en una película cuyas primeras críticas fueron positivas. Está recorriendo distintas partes de Argentina y seguramente en breve se presentará en otras plataformas.

Mientras tanto podemos disfrutar de las fotos que siguen y de esta entrevista con Joaquín Azulay.

Tubos malvinenses. ¿Cuántas olas como esta deben quebrar sin nadie en distintos rincones de las islas? Todas las fotos: Gauchos del Mar
El surfing y los pingüinos no se encuentran muy a menudo, cuando lo hacen, es bien frío pero bien interesante.

¿Cuánto tiempo hacía que tenían las Malvinas en mente?
El proyecto comenzó en 2015 con ganas de ir a surfear allá, costó varios años de organización, logística y financiación para ir a hacer la película. Desde la sociedad argentina es un tema muy sensible y complejo, y se sabe poco que hay en las islas.

Salimos sin mucha expectativa de lo que podríamos experimentar allá, y fue una gran sorpresa su flora y fauna, cultura, olas y muy impactante aún ver las consecuencias que dejó la guerra en los campos de batalla, sectores minados, helicópteros y aviones caídos, y sobre todo los cementerios.

¿Cómo se prepararon?
Para ir a filmar a las islas tuvimos que pedir un permiso de filmación al gobierno local, y para buscar olas tuvimos que hacer mucha investigación previa, buscar en Google Earth, ver los modelos de marejadas, vientos y a partir de ahi pensar en potenciales olas que podríamos acceder y descubrir. Muchas veces fallamos debido a las condiciones cambiantes y al difícil acceso, pero otras veces tuvimos la suerte de encontrar olas de calidad.

¿Hablaron con Edwin Salem que se sabe ha ido a surfear ahí?
Edwin es amigo y hablamos con él, pero su experiencia había sido en la isla principal y cuando comenzamos a investigar nos dimos cuenta que era un archipiélago de más de 700 islas, entonces la búsqueda podía ser infinita, y el tiempo y los recursos limitados, entonces debíamos enfocarnos en ciertas regiones.

Decidimos elegir las zonas que recibían más swell y los vientos predominantes para que se alineen las condiciones de forma más frecuente.

¿Qué tal fueron ustedes de preconceptos por toda la sangre que se derramó ahí? Y, ¿hubo un cambio tras regresar?
Antes de ir nos contactamos con dos hermanos locales que son los únicos surfistas de las islas y al decirles que éramos argentinos y que queríamos surfear con ellos, hacer una película y compartir un mensaje de paz y unión a través del deporte y de la naturaleza, nos dijeron que no querían ser parte.

A partir de allí se nos puso otro preconcepto, además del prejuicio que tenemos como sociedad al haber tenido una guerra y aún ser un reclamo territorial. Entonces, sí, claro que teníamos prejuicios y tras haber estado 50 días explorando las islas, comprendimos su lado también y pudimos darnos cuenta que desde el lado humano, con respeto, no hay barreras que no puedan ser derribadas.

 

Cuando un campo minado es el que te separa de las olas perfectas. Desafío 100% malvinense.
«Decidimos elegir las zonas que recibían más swell y los vientos predominantes para que se alineen las condiciones de forma más frecuente», cuenta Joaquín y en la foto, su hermano Julián, demuestra que hicieron bien el trabajo de planificación.

¿Se sintieron discriminados o destratados en algún momento?
No, la gente nos trató con mucho respeto y de forma muy amable en la ciudad y en las estancias en donde estuvimos.

Y del lado argentino, ¿hubo algún contacto con alguien directamente afectado por la guerra, previo o posterior al viaje?
Sí, hablamos con ex combatientes antes de ir para comprender más lo que vivieron allí en 1982 y como es su punto de vista con respecto a las Islas. Hay muchas miradas, distintas y similares, pero la línea más fuerte que escuchamos fue la de la paz.

¿Qué tan fácil sería ir a surfear a las Malvinas para un humano de a pie que cae ahí? En el trailer se los ve en lanchas y una búsqueda más intensa.
Surfear y explorar en las Islas Malvinas es muy difícil, se necesitan permisos para acceder a las Estancias que son privadas, los accesos tampoco son fáciles y por eso estuvimos explorando a pie, en camioneta 4×4, en aviones inter-isleños y en velero para poder encontrar olas recónditas.

A todo esto hay que sumarle un clima cambiante, en donde hace mucho frío y el viento puede superar los 100 kilómetros por hora con mucha frecuencia.

¿Es el próximo Indonesia de agua fría?
Sin dudas que no, pero sí es un lugar con un potencial interminable de olas de calidad y con mucha fuerza.

Y con respecto a las minas, ¿es un peligro real o más o menos está todo bien señalizado? ¿Andaban caminando medio asustados?
Los campos minados están cercados y muy bien señalizados, dicen que después de la guerra no murió nadie por pisar una mina, la única baja dicen que fue una vaca que se metió en el campo minado y explotó al pisar una mina.

¿Cuánta gente participó en total de la expedición? ¿Cuánto tiempo les llevó?
Fuimos por momentos tres personas y en otros momentos cinco. Pero el equipo que participó en la pelicula, desde personas que viven en las islas y salen en el documental, a personas que se quedaron en Buenos Aires haciendo pre y post producción fueron cerca de 30.

Estuvimos 50 días explorando y filmando, llevamos seis tablas; desde longboards a tablas cortas y dos 6’6 para dias más grandes.

«Es un lugar con un potencial interminable de olas de calidad y con mucha fuerza», dice Joaquín y la foto lo deja muy claro.
Los locales de Malvinas son dos surfers de ahí y esos pingüinos.

En las fotos y video se ve que se puso épico. ¿Qué tal estuvo realmente?
Estuvo realmente muy bueno, pocos días así de épicos, pero valió la pena la espera y la búsqueda.

¿Qué tal fue el relacionamiento con los dos hermanos que viven y surfean ahí?
Al principio fue distante, luego no tuvimos relación en las islas, pero al conocer mucha personas y ser una población pequeña todos se conocen; de esta manera conocimos a varios amigos de ellos y vieron que no estábamos haciendo un proyecto político (ese era su miedo) y al final se dio un encuentro natural con ellos, mediante olas en una de las playas cercanas a la capital.  Fue un gran momento ya que de ambos lados rompimos barreras y soltamos los preconceptos. Luego salimos a comer, a tomar una cerveza en el pub local y nos hicimos amigos. Al día de hoy seguimos hablando y con ganas de volver a compartir olas con ellos.

¿Qué plan sigue ahora para ustedes?
Ahora vamos a estar haciendo gira con la película La ola sin fronteras, por distintas partes del mundo y vamos a terminar el proyecto de África, que nos queda la costa del Océano Índico, desde Cape Town hasta Kenya.

¿Cuál es el límite? ¿Cuándo van a parar? Lo pregunto en términos prácticos pero también filosóficos
No sabemos cuando vamos a parar… Tenemos más proyectos y es lo que nos apasiona. Y mientras se pueda, haya apoyo y ganas nuestras seguiremos haciéndolo.

¿Siempre va a haber una nueva aventura para emprender?
Creo que sí…

¿Y qué va a pasar cuando cada uno se case y tenga hijos?
Eso nunca se sabe… Y no todo es para todos. Tener hijos no deberia ser un impedimento para viajar, y estar casado tampoco…

Un refugio local. El ritual de colocarse el traje mojado debe tener un gusto especial en las Malvinas.
Viento offshore fuerte y un buen pico frente a las piedras.
Beachbreak malvinense.
Joaquín, bien encajado en un cilindro malvinense.
Mate de celebración.
Aviones, 4×4, barcos, las Malvinas no son un surf trip fácil.
Este spot parece que fue el más surfeado y se ve demasiado bueno.
Malvinas desde el aire.
Party wave.

LA OLA SIN FRONTERAS from GAUCHOS DEL MAR on Vimeo.