De las vicisitudes de la política nadie se escapa

Ni las aves de los morros de Punta de Lobos


Foto de portada: WSL/Pablo Azocar

Punta de Lobos es uno de los lugares más impresionantes del planeta; la energía de la tierra abruma, a cada bocanada de aire frío, a cada latido del corazón que se motiva cuando ve al Pacífico descargándose con majestuosidad en un santuario que el creador o el big bang eligió para ser especial.

La noción de que se está en un sitio particular se hace patente permanentemente, y no es solo porque una de las mejores olas del mundo quiebra ahí, sino también por esa energía de la que se habló en el párrafo anterior.

Surfear o estar en Punta de Lobos es un ritual que hace que el que estuvo ahí, se va siendo una mejor persona; con el alma recargada, la energía positiva y la disposición para enfrentar la vida de una mejor manera.

No es casualidad que ese espacio del planeta tierra sea uno de los más celosamente protegidos por surfistas y otras personas interesadas, que no permitieron que el desarrollo inmobiliario llegue a vender edificios de cinco pisos con vista a los morros.

La punta se mantuvo y su magia sigue intacta.

Mirar las olas grandes de Punta de Lobos quebrando, parándose en los morros, es uno de los espectáculos más aterradores y perfectos que la naturaleza puede ofrecer. Se ven paredes gigantes de agua reventando a unos pocos metros, descargando toda su furia en esa formación rocosa.

Los mejores testigos de este impactante espectáculo de la naturaleza son las aves que usan la cima de los morros como lugar de descanso. Ahí están ellas, cómodas en un espacio que para los mejores del mundo es de los desafíos más grandes que pueden presentárseles.

En ese entorno mágico, una vez al año el circuito mundial femenino hace una parada; las visitantes quedan cautivadas ante la energía del lugar y la perfección de las olas y las aves reciben esa compañía, la de algunas de las mejores surfistas del planeta.   

Este año ellas se preguntarán qué habrá pasado que el colorido espectáculo de las chicas no llegó a sus dominios, al menos no en la fecha pactada. Tal vez sepan, tal vez no, que de la política y de sus vicisitudes nadie se escapa.