El Salvador se animó y logró mucho más que el histórico mundial

Hubo que ser valiente para convertirse en capital del surfing mundial en 2021 y darle al mundo no solo uno de los eventos más importantes de la historia sino también una gran lección  


Cobertura especial presentada por Surf City El Salvador

En un mundo en el que hasta el día de hoy aparecen noticias que ponen en duda hasta a los juegos olímpicos, vacunas, brotes, olas de contagios y demás, El Salvador se animó a llevar adelante esta locura de reunir 51 naciones y más de 250 atletas y logró eso y mucho más que eso.

Difícil es discutir que la capital del surfing mundial este año fue El Salvador. A Hawái o a Indonesia, las tradicionales capitales turísticas del surfing, solo fueron unos selectos pocos. ¡A El Salvador fue todo el mundo!

Pero más allá de eso, con los vaivenes de la pandemia, no hubiera sido extraño pensar que cualquiera de las tres partes importantes involucradas en el asunto se echen para atrás: La ISA, los atletas y el propio país.

Más allá de algunas lamentables pocas bajas de parte de unos pocos surfistas, no sucedió ninguna de las tres cosas: La masa importante de actores del evento fue para adelante.

Y el campeonato fue un éxito rotundo, en todos los sentidos posibles: La organización fue excelente, el nivel de surfing fue impresionante, las olas estuvieron increíbles; lo histórico que se concretó en el torneo determinando a los primeros surfers olímpicos de la historia.

Antes de llegar a El Salvador escribí que este campeonato era un milagro, fue un milagro y fue más que eso: Fue una lección, de que tenemos que animarnos a vivir la vida en el mundo como es ahora, es triste vivir de mascarilla y chocando puños, pero es mejor que pasársela encerrados, sin que nada trascienda.

Hay que agradecerle al pequeño país centroamericano por animarse, por recibirnos y por hacer historia.

De aquí en más, a vivir la nueva normalidad siguiendo ese ejemplo. Se puede salir del pozo pandémico.