Los de Tokio van a ser los mejores juegos olímpicos de la historia

Algunos apuntes sobre el recién estrenado documental “Debut mundial: De forasteros a olimpistas”

Al igual que muchísima gente, mi interés en los juegos olímpicos ha ido en declive a lo largo de toda mi vida. Hasta ahora, claro.

Antes, con una sola televisión en mi casa, cuatro canales de aire y pocas opciones, era fácil elegir ver las olimpíadas por más que consistieran en ver a un ruso grandote girando para tirar lo más lejos que pueda un objeto pesado llamado “martillo”.

¡No había nada más para ver!

Gracias a Dios, el paso del tiempo nos fue mostrando que en la vida había cosas mucho más divertidas que eso y que el bádminton, el tiro con arco y flecha y con pistola de aire comprimido (que sí, son deportes olímpicos).

Había surfing, había skate, snowboard y otras variaciones también entretenidas, veloces, radicales, “alternativas”, que tenían ese extra maravilloso de decirle al establishment que la vida que ellos llevaban adelante era un embole y que se podía vivir de otra forma.

Que el mar y su poder no era para darle la espalda, sino por lo contrario, era para meterse en él y sentir su energía. Que todas esas construcciones de cemento, servían para deslizarse en cuatro ruedas y, que esa gigante montaña, era para treparla.

Pasaron muchos años para que los seres de traje y corbata miembros del Comité Olímpico Internacional (seres que increíblemente antes de ser parte de esta burocracia fueron deportistas) decidieran que era hora de hacer que su bebé más preciado escuche un poco de rock.

Hubo varios iluminados que le dijeron al COI que era hora de cambiar pero estos se mantuvieron de brazos cruzados.

Increíblemente, los propios señores de traje y corbata, votaron como su presidente en el COI a Thomas Bach, un abogado y ex esgrimista alemán que, distinto a sus compañeros, llevaba una visión muy clara de lo que estaba sucediendo en el mundo y cambió el programa olímpico, abriendo la cancha para todos.

Y, como muy interesante actitud, aquellos hombres de traje y corbata que durante décadas le dijeron que no al surfing, esta vez, dijeron que sí. ¿Qué habrá sido? ¿Alcahuetería a Bach? ¿O, finalmente todos abrieron los ojos al mismo tiempo? En este mundo olímpico nuevo para todos nosotros, ¡¿quién sabe la respuesta?!

Todo esto se cuenta de forma maravillosa en el documental “Debut mundial: De forasteros a olimpistas” que se estrenó ayer en el canal de Youtube del COI.

Con la presencia muy lucida de Fernando Aguerre y de Sofía Mulanovich, junto a leyendas del deporte como Tony Hawk hablando de skate y reconocidos alpinistas hablando de escalada, en 90 minutos se vibra toda la historia contada arriba.

Además de haber piantado algún lagrimón porque, si covid lo permite, estaré en Tokio y porque fue sacrificado alejarme de mi familia para cubrir la mayor parte de los eventos claves que llevaron al surfing a Tokio (y también, claro, muy disfrutado y apasionado), me quedó la sensación clara de que el surfing no va a Tokio, París y Los Ángeles como un perrito que entra por la puerta de atrás, va a adueñarse de los juegos. Y lo mismo se aplica para los otros mencionados deportes.

Y también que en el medio de la pandemia, con novedades de que no habrá ni público local en los eventos, este documental me dejó pensando algo bastante obvio, que por algún motivo no expresé previamente: Los de Tokio van a ser los mejores juegos olímpicos de la historia.

Diciéndolo de otra forma más: Estos juegos amigaron al padre del video clip de Pennywise de la canción Same old story con su hijo, que le gustaba andar en skate y escuchar Black Flag. Dicha canción fue editada en junio de 1995; hubo que esperar todo este tiempo para que llegue la paz entre ellos.

La cobertura especial de los juegos olímpicos de Tokio en DUKE es presentada por: