No es por ahí, Erik Logan

La cancelación del reality de la WSL, Ultimate Surfer, dejó en evidencia las importantes falencias de la administración del CEO y le refregó en la cara que el “show de surfing” no es el camino para dirigir el deporte

Lau ganó el Ultimate Surfer. Foto: ABC-WSL

Bajo la premisa de algunos, de que la gente es tonta, sucede muchas veces que hay personas que ofrecen espejitos de colores y, consecuente y lamentablemente, hay gente que va y los compra.

Todos hemos sido víctimas de situaciones como esta, en la que al final de cuentas gastamos dinero o tiempo en nada más que una ilusión y el producto era una porquería. Habemos cientos miles de ignorantes que nos ha pasado eso.

Pero como todo, este tema tiene límites. Es decir, hay estupideces que no las compra nadie; es tan alevoso que se trata de un timo, que todo el mundo decide dar un paso al costado y no prestarle atención.

De ahí es que viene el dicho dedicado a aquellos pocos distraídos y confiados, esos amigos de la inocencia, y, por qué no, también de lo banal, de lo superficial, de lo tonto, que "compran el obelisco", o un tren, o un trozo de la Plaza Independencia…

Sí, todos tenemos algún amigo, o algún conocido de un conocido que es confiado y decidió poner su fe en ese esquema que trajo la tía de que si todos ponían 5000 pesos y convencían a cinco amigos de hacer lo mismo, ganaban 50.000…

Y, en este sentido, se hace pertinente decir hay esperanza en el mundo, hay ignorancia del tamaño de Rusia en muchas mentes en el planeta, ¡pero no tanta como para seguir al Ultimate Surfer de la WSL!

El reality show fue cancelado, porque fue una porquería, una porquería tan incomprable como un obelisco.

Vivimos en un mundo en el que la gente compra Gran Hermano… A ver: Gran Hermano, es una porquería del tamaño de Manhattan. Ahora, la humanidad no es suficientemente tonta como para comprar Ultimate Surfer y por ende el show fue cancelado.

El CEO de la WSL, Erik Logan, que viene del mundo del espectáculo, se embarcó en un hechizo del que creía que iba a salir airoso, esgrimiendo un último aliento que salvaría al surfing… Y, salió como un papanata, un kook que avaló, protagonizó  y participo de una de las peores corrupciones del surfing de la historia.

Él siempre estará quemado con la leche que quiso enchastrar al surfing.

Lo más triste de todo fue que esa tontería podría haber tenido solo consecuencias negativas de rating, de audiencia, un show que nacía y moría y esta columna por acá se quedaba. Pero la macabridad de sus creadores lo llevaron a que tenga consecuencias deportivas y por esto es que no habrá un wildcard local femenino en el torneo de Punta Roca; porque la WSL regaló al ganador del Ultimate Surfer un spot de wildcard en eventos del CT de la WSL y Tia Blanco, que ni siquiera logró clasificarse a los challengers pactó hacer uso de su premio en El Salvador.

Así se quedó afuera la esperanza de las surfers locales de competir contra las mejores en la mejor derecha de América.

Parece que es muy claro que no es por ahí el camino, Erik Logan; no es por ahí el camino, WSL.

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